Textos de opinión, columnas y reflexiones, una pausa sin culpa en la sociedad del rendimiento.

Perfección y disciplina

Vivimos obsesionados con la estética de la perfección. En Instagram, el éxito se ve como un círculo perfecto, cerrado y sin fisuras. Pero, en mi mirar la vida podría decir que estamos confundiendo el concepto. Nos han vendido que la disciplina es un examen diario donde solo vale el 10, cuando en realidad, la disciplina es un ejercicio de supervivencia y repetición.

La perfección como parálisis

La perfección como un círculo sin desvíos puede llegar a ser un  ideal tóxico: una línea continua, sin errores, un círculo perfecto. En el mundo real, este modelo es la receta para el abandono.

Cuando definimos la disciplina como perfección, el primer error se convierte en una catástrofe. Si un día no puedes ir al gimnasio, si una semana no pudiste avanzar en tu proyecto o si un mes tu salud mental te obligó a frenar, el modelo de «perfección» te dice que has fallado. Y si has fallado, ¿para qué seguir? Es el famoso «efecto del carajo»: ya que rompí la dieta, me como el pastel entero.

El poder de la continuidad

Así como una hoja de arbol, que en detalle puede parecer caótico y pero si nos alejamos un poco el resultado es maravilloso, es una lección de humildad y realismo. La verdadera disciplina no es una línea sólida; es una serie de puntos o guias. Algunos están más cerca, otros más lejos, pero todos mantienen una dirección que forma algo que va mas alla de cada una de las partes.

  • La continuidad acepta el fallo: Entiende que habrá días de «línea discontinua o caminos divergentes».
  • La continuidad prioriza el sistema sobre el resultado: No importa si el círculo no es perfecto hoy, lo que importa es que el trazo sigue girando.
  • La continuidad vence a la intensidad: Es preferible un esfuerzo del 20% sostenido en el tiempo que un 100% que te quema en dos semanas.

¿Qué pequeño paso puedes dar HOY?

La pregunta que cierra la imagen es clave: «¿Qué pequeño paso quieres dar HOY para mantener la rueda girando?».

A menudo, la parálisis por análisis nos detiene. Queremos el círculo perfecto desde el primer día y, al no conseguirlo, nos rendimos ante el «ruido» del sistema que nos dice que no somos lo suficientemente buenos.

La rebelión contra la cultura del rendimiento, de la mente de tiburón y los cuerpos de instagram también consiste en esto: en reclamar nuestro derecho a ser imperfectos pero constantes. La disciplina no es el látigo del auto-explotador; debe ser la brújula del que sabe hacia dónde va, a pesar de los baches del camino.

No busques la línea impecable. Busca el siguiente punto. Porque al final del día, una vida se construye con la suma de esos pequeños puntos, de los pequeños tazos y por qué no decir, de pequeños caos por muy sin sentido que parezcan.

¿Y tú? ¿Estás persiguiendo un círculo perfecto o te permites la belleza de la continuidad discontinua?

blackarmor

Hace mucho me gustaba escribir, luego ocurrió la vida y desaparecí. Aquí estoy de vuelta, espero poder compartir con Uds. algunas luces que uno va divisando en la vida.

Compártela!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *